Nueva representación para los editores

Nueva representación para los editores

Nueva representación para los editores

La Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) cuenta con un nuevo representante en la figura de Antoni Comas, que se estrena como nuevo presidente de esta institución.

En ese Sentido, Comas no ha dudado en mostrarse entusiasmado y comprometido ante el reto que se le presenta, además de mencionar su ilusión por acometer proyectos. Igualmente, el nuevo presidente no ha vacilado a la hora de manifestar su postura respecto a las cuestiones más polémicas en el ámbito de la industria editorial; en particular la piratería y la propiedad intelectual.

Según Comas, no existe compromiso político para contrarrestar la piratería y proteger la creación de material original; de ahí que la Ley Sinde genere un debate tal vez insuficiente y poco efectivo. De hecho, ha empleado un símil bastante gráfico y realmente curioso para definir la actual situación de desprotección que afecta a autores y editores, pues ha comparado la producción artística y literaria con un herido desatendido; y a los responsables de solucionarlo expresamente como “malos médicos”. Es más, en palabras del propio Comas y según la agencia de noticias Europa Press, “tenemos un herido que está perdiendo sangre…. El paciente se va a morir y preocupa que los médicos no tengan ningún remedio…”

Por otro lado, un tema bastante controvertido y que también ha tomado forma en palabras de Comas se refiere al tipo de impuesto aplicado a distintos soportes de libro; ya que el IVA correspondiente puede ser de un 4% o de un 18%, con la consiguiente barrera en cuanto a coste que ello representa. A ese respecto, su calificación a la hora de definir tal circunstancia alude expresamente a “una barbaridad”, dado que el valor que se ve afectado por ello es la esfera cultural española. Además, Comas hace referencia a la posibilidad de potenciar la literatura y la cultura tratando de incrementar el interés por los libros, de modo que unificar los impuestos aplicables a los mismos constituye también una prioridad.

Por lo que concierne al tan manido libro electrónico, da la impresión de que Antoni Comas no manifiesta excesiva confianza en el alcance que esta nueva realidad pueda ocasionar en nuestro país; dado que lo considera como un formato cuya popularidad radica, sobre en todo, en constituir una novedad. Sin embargo, lo que resulta evidente, según Comas y la propia lógica, es que todos los soportes de libro han de recibir el mismo tratamiento; ya que la falta de criterio puede destruir completamente la propiedad intelectual si no se combate la piratería por los cauces adecuados. Por ello, Comas alude a la legislación que está aplicando ya en ese sentido la Unión Europea, ámbito en el que los derechos de propiedad intelectual se respetan con un rigor sin contrapartida en España.

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